IGLESIA DE NUESTRO PADRE JESÚS


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En 1721, la que fuera la antigua Ermita de Jesús Nazareno se hallaba en tal estado de ruina que, cinco años después, fue preciso trasladar la imagen titular a la parroquia, mientras se hacía el nuevo templo. Fue proyectada por el arquitecto Diego Antonio Díaz, iniciándose su construcción en 1733 y finalizándose en 1764.

La planta de la Ermita de Jesús Nazareno responde al más genuino estilo constructivo del arquitecto diocesano.


Exteriormente la ermita constituye una muestra ejemplar del grado de perfeccionamiento que Diego Antonio Díaz había alcanzado en el empleo del ladrillo limpio, material que entronca con la más pura tradición local. La fachada también es una buena muestra del alto nivel técnico y artístico de los alarifes sevillanos.


La portada resalta de la línea del muro mediante unas pilastras cóncavas que se alzan en sus extremos, pudiendo distinguirse de esta forma dos planos en el hastial.


Por encima de la cornisa se dispone una espadaña decorada por azulejos, apareciendo en el ángulo de la fachada un torreoncillo.